Sin palabras
Todos los presentes estaban en vilo y en silencio. Caleb rezaba a Dios con manos temblorosas, pidiéndole que bendijera a su despampanante futura esposa y a su maravillosa familia. Maggie estaba profundamente conmovida por todo aquello, y Caleb pensó que era apropiado hacerle esta petición antes de su matrimonio. Se pasó las manos por la cara y supo que había tomado la decisión adecuada. La pareja no tenía ni idea de que tantas otras personas estarían compartiendo el momento.

Sin palabras