Al irte de casa
No hay sensación peor que cuando te tienes que ir de casa para trabajar o para ir a clase y tu perro se queda mirándote en la puerta con cara de pena. Se te cae el mundo encima y se te quitan las ganas de ir a ningún lado porque solo quieres quedarte con él y que esté contento pero tienes que hacer tu vida. Sin embargo, no te dejes engañar por esos ojos cristalinos que parece que lloran, esta expresión de sus cara solo es por confianza, ellos saben que vas a volver.

Al irte de casa